Salud mental4 de agosto, 2026 · 6 min lectura

Ser adolescente hoy: cambios sociales, redes y cuándo pedir ayuda

La adolescencia siempre ha sido una etapa de cambios. Hoy, además, transcurre dentro de una sociedad que cambia a gran velocidad: eso es exigente para todos —también para los adultos— y los adolescentes lo transitan con menos años de experiencia a cuestas. No se trata de una “generación en crisis”, sino de una etapa a acompañar en un contexto nuevo.

Equipo de SUBJETIVIDADES
Centro de Psicología Clínica · Ñuñoa, Santiago

Este artículo retoma, para nuestros lectores, una idea que Daniel Reyes Pace planteó en su columna “Envejecer sin sindicato, sin partido y sin parroquia”, publicada en El Mostrador: el uso intensivo de pantallas no es un rasgo exclusivo de los jóvenes.

Crecer en una época de cambios acelerados

La tarea de la adolescencia es, en buena parte, construir una identidad propia: decidir en quién confiar, a qué grupo pertenecer, qué se quiere y qué no. Ese trabajo se hace mirando el mundo adulto y las referencias disponibles. El problema no es que los adolescentes de hoy sean distintos, sino que el mundo que observan cambia más rápido que antes: el trabajo, la tecnología, las formas de familia y el modo en que circula la información se transforman en pocos años.

Ese ritmo es exigente para cualquiera. Muchos adultos también sienten que van un paso atrás de los cambios. Conviene tenerlo presente, porque cuando algo le cuesta a un adolescente es fácil leerlo como un defecto de su generación, cuando muchas veces es la versión joven de una dificultad que compartimos todos.

Las redes sociales: un desafío que no es solo de ellos

Las redes sociales plantean desafíos reales: la comparación permanente, la sensación de estar siempre disponible, el efecto sobre el sueño o la exposición pública. Son cosas que vale la pena conversar y acompañar. Pero el relato que presenta las pantallas como un vicio propio de los jóvenes es engañoso.

En Chile, el uso intensivo de internet entre los adultos es tan alto como el que solemos atribuir a los adolescentes: según datos de Subtel, un 52% de los adultos pasa más de cuatro horas diarias conectado. Si el objetivo fuera “usar menos pantalla”, el problema no sería exclusivamente adolescente. Por eso la tarea no es demonizar a los jóvenes ni prohibir sin más, sino ayudarlos a desarrollar criterios de uso —algo que, en el fondo, los adultos también estamos aprendiendo.

Cuándo conviene consultar

No todo malestar adolescente requiere terapia: los altos y bajos, el mal humor o el querer más independencia son parte esperable de la etapa. Consultar tampoco es exagerar. Es razonable buscar orientación cuando el malestar se sostiene en el tiempo o cuando aparecen señales como:

  • Ánimo bajo, desmotivación o tristeza que se prolongan
  • Ansiedad o angustia que empiezan a limitar la vida diaria
  • Aislamiento, retraimiento o pérdida de interés en lo que antes disfrutaba
  • Cambios marcados en el sueño, la alimentación o el rendimiento escolar
  • Conflictos familiares o con pares que escalan y no encuentran salida

Consultar a tiempo no es sobrerreaccionar: suele hacer el proceso más breve y evita que las dificultades se instalen. No se necesita un diagnóstico previo ni esperar a una crisis para pedir una primera conversación.

Por qué con especialistas

Acompañar a un adolescente no es dar buenos consejos. Es un trabajo clínico que requiere formación específica: generar confianza con un joven que muchas veces llega a la fuerza, resguardar su confidencialidad, involucrar a la familia sin romper ese vínculo, y distinguir la turbulencia propia de la etapa de las señales que sí requieren atención. Cuando corresponde, también implica coordinar con el colegio o con un médico.

Nada de eso lo reemplazan los contenidos genéricos de internet ni la buena voluntad de los adultos cercanos. Por eso importa que el proceso lo conduzcan psicólogos con experiencia en esta etapa.

Cómo acompañamos en SUBJETIVIDADES

La terapia para adolescentes en SUBJETIVIDADES la atienden Allison Rowe Carrasco y Fernando Bravo Matheu, psicólogos clínicos con experiencia en la atención de adolescentes. El trabajo ofrece un espacio propio y de confianza para el joven, con espacios de conversación con la familia cuando aportan al proceso, y se realiza de forma presencial en Ñuñoa o por videollamada para todo Chile.

Preguntas frecuentes sobre adolescencia y terapia

¿Las redes sociales son malas para los adolescentes?

No en sí mismas: son un desafío que hay que aprender a manejar, no una amenaza que baste con prohibir. Además, el uso intensivo de pantallas no es exclusivo de los jóvenes; los adultos pasan tanto tiempo conectados como ellos. La tarea no es demonizar a los adolescentes, sino acompañarlos en desarrollar criterios de uso.

¿Cómo sé si mi hijo o hija necesita terapia?

La adolescencia incluye altos y bajos normales. Conviene consultar cuando el malestar se sostiene en el tiempo, cuando la ansiedad o el ánimo bajo limitan la vida diaria, cuando hay aislamiento, cambios marcados en sueño o alimentación, caída en el rendimiento escolar o señales de daño. No hace falta un diagnóstico previo ni esperar a una crisis para pedir orientación.

¿El adolescente asiste solo o con su familia?

Habitualmente el proceso es individual, con espacios de conversación con la familia cuando aportan al tratamiento. Se resguarda la confianza del adolescente y se comparte con los adultos lo necesario para acompañar su bienestar. La modalidad se define en la evaluación inicial, según la edad y el motivo de consulta.

¿Por qué acudir a un especialista y no a consejos generales?

La terapia con adolescentes requiere formación específica: generar confianza con un joven, resguardar la confidencialidad, trabajar con la familia sin romper ese vínculo, distinguir la turbulencia propia de la etapa de las señales clínicas y coordinar con el colegio o la medicina cuando corresponde. Los consejos bienintencionados o los contenidos genéricos de internet no reemplazan un proceso conducido por profesionales.

Artículos relacionados

Terapia para adolescentes en SUBJETIVIDADES

Un espacio de confianza para esta etapa. Presencial en Ñuñoa, Santiago, u online para todo Chile.